Cuando empezamos a trabajar con esta floristería de Majadahonda, nos encontramos con una situación bastante habitual en muchos ecommerce: había producto, había demanda y también inversión en publicidad, pero las ventas no estaban acompañando.
La tienda online invertía más de 1.000 euros al mes en Google Ads, pero el número de pedidos era bajo y el retorno no justificaba el esfuerzo económico. El problema no era que faltaran oportunidades, sino que la web y las campañas no estaban aprovechando bien el tráfico que ya llegaba.
¿Qué detectamos?
Detectamos varios puntos que estaban frenando las ventas:
- La inversión en Google Ads no estaba bien orientada a búsquedas con intención real de compra.
- La estructura de campañas necesitaba una revisión profunda.
- La web transmitía correctamente el producto, pero no estaba pensada para convertir al máximo.
- Algunas categorías y fichas de producto no facilitaban suficientemente la decisión de compra.
- La navegación podía ser más clara e intuitiva.
- Se estaban perdiendo oportunidades de venta por teléfono por falta de opciones de pago más ágiles.


¿Qué hicimos?
Los cambios comenzaron a reflejarse durante los primeros meses. El ecommerce empezó a aprovechar mucho mejor el tráfico existente y la inversión publicitaria se volvió más eficiente.
Los principales resultados fueron:
- Incremento significativo del número de pedidos online.
- Aumento de la facturación sin necesidad de incrementar el presupuesto publicitario.
- Mejora del retorno de la inversión en Google Ads.
- Reducción del gasto en búsquedas poco relevantes.
- Mayor facilidad para cerrar ventas iniciadas por teléfono.
- Mejor experiencia de compra para el usuario.
- Base digital más sólida para seguir escalando el ecommerce.
El resultado
En pocos meses, el ecommerce empezó a funcionar de una forma mucho más eficiente.
La tienda consiguió aumentar el número de pedidos, mejorar la facturación y obtener un mayor retorno de la inversión publicitaria sin necesidad de incrementar el presupuesto en Google Ads.
También se redujo el desperdicio de inversión en búsquedas poco relevantes y se mejoró la experiencia de compra para los usuarios que llegaban a la web.
Uno de los avances más importantes fue que la floristería pasó a tener una base digital mucho más sólida: una web más preparada para vender, campañas mejor enfocadas y un proceso de compra más cómodo tanto online como por teléfono.



